Historia de nuestra plaza “Manuel Belgrano”

Malargüe ha ido cambiando, así como las formas de trabajo, las relaciones políticas y las condiciones de vida de la gente. Sus hombres, mujeres y niños, sus labores, sus creencias, sus costumbres públicas y privadas nos permiten elaborar un relato del pasado histórico de la Plaza Manuel Belgrano.

En el año 1971 comenzó la construcción de esta plaza, ubicada en la avenida Rufino Ortega, entre las calles Comandante Salas, Adrián Illesca y Amigorena. La obra comenzó durante la intendencia del Señor José Ranco.

En un primer momento, ese espacio estaba ocupado por el Club Volantes Unidos o Club de Camioneros para las prácticas de fútbol. Cuando esta organización se trasladó a la zona donde actualmente se encuentra su edificio, el predio fue destinado a espacio verde.

Luego, cuando el gobierno de Ranco fue interrumpido por los gobiernos interventores, de 1974 a 1977, asumió la intendencia el militar retirado Ramón Sebastián Muñoz Pizarro, quien continuó la construcción de esta plaza, como así también distintas obras de pavimentación y señalización de calles, reparación de veredas, acequias, extensión de redes de agua potable y energía eléctrica en todo el departamento.

Según fuentes del Archivo Histórico de Malargüe, el 21 de noviembre de 1971, la Unión Vecinal del Barrio Manuel Belgrano, envió una solicitud al subsecretario de la Municipalidad de Mendoza, doctor Carlos Videla, con el fin de que tuviera en cuenta las notas enviadas con anterioridad y considerase la asignación del nombre “General Manuel Belgrano, creador de la enseña patria” al predio destinado a la plaza, como voluntad de los vecinos del barrio de acuerdo a las siguientes deferencias:

1-      “Por estar el predio destinado a plaza dentro del radio que comprende el Barrio General Manuel Belgrano”.

2-      “Por no existir en este medio Institución, paseo o calle que lleve el nombre de Manuel Belgrano”.

Y es de resaltar este tercer y cuarto punto en el pensamiento de los vecinos de la época:

3-      “Por considerar que la asignación del nombre del creador de la Bandera, rendimos los pobladores del lugar, el homenaje a tan ilustre patriota, que diera todo en aras de la patria”.

4-      “Que sus virtudes y cualidades que  adornaron la vida de prócer, superan ampliamente las dotes de luchador y guerrero demostrados en el campo de batalla”.

Las condiciones del espacio verde y su nombre constituyeron una preocupación relevante para los vecinos que buscaron el progreso y el futuro promisorio de los pobladores, a través de los valores que el prócer nos dejó como legado al pueblo argentino.

En abril de 1980, se inauguró el monumento de la Armada Argentina: un cañón Vickers Anmstrong que en el pasado había estado a bordo de un destructor.

En el acto estuvieron presentes el intendente Ramón Muñoz Pizarro, el jefe de la delegación de Incorporación Naval, capitán de fragata Juan Américo Salazar, el jefe del Escuadrón de Exploración 8 de Cuadro Nacional (San Rafael), el jefe del Escuadrón de Gendarmería 29 de Malargüe, el comisario y personas de la comunidad.

Luego de las estrofas del Himno Nacional, el Salazar ofreció unas palabras al público que se había dado cita en la plaza. “Nos hallamos aquí en Malargüe, tan injustamente olvidado por los años. Este departamento por su extraordinaria riqueza minera, especialmente energéticos, está llamada a convertirse en breve plazo en un polo de desarrollo que cambiará el mapa económico de la provincia. El futuro es promisorio”, expresó.  (Fuente: Archivo Histórico de Malargüe)

La historia de Malargüe, de nuestra ciudad, es la historia del trabajo tesonero de los ciudadanos, que dio sus frutos a pesar de los inconvenientes que se fueron presentando en el contexto histórico. Sus habitantes pelearon, palmo a palmo, el espacio para hacer crecer la vida y construir el departamento que hoy habitamos. Es el esfuerzo fundado a partir de la identidad del pionero que luchó por el progreso del lugar.

Por Profesora Carolina Peña