Eran las 9 de la mañana del domingo y, mientras muchos todavía no amanecían, un grupo de aproximadamente 40 personas se comprometían con la realidad poco fortuita de muchos malargüinos para, en palabras de Pablo Villarruel “llevarles una sonrisa a los chicos”.

“Terminé, al igual que otros papás, como si tuviera mil kilos en el pecho porque ver las situaciones que hay, que uno viviendo acá no se da cuenta…es muy penoso… uno no se da cuenta lo que está pasando la gente nuestra”, agregó el profesor de judo y cara visible de esta movida.

Este grupo de personas, integrado por las familias de la Escuela Municipal de Judo, visitaron los barrios Nueva Esperanza, Carbometal, Ferrosol y la zona del ex Club Hípico de Malargüe.

Villarruel contó que el criterio que se utilizó para el reparto de bolsones fue el de los presidentes de las diferentes Uniones Vecinales, quienes fueron los guías en esta tarea de encontrar quiénes eran las personas más  necesitadas.

“Se cocinaron 250 panes y luego se hicieron 100 más;  terminaron sobrando 40 y los llevamos  al Hogar  Madre Teresa de Calcuta, donde hay ancianos y niños, les vino como anillo al dedo, estaban re contentos”, expresó Villarruel.

Los bolsones, además del pan dulce, contenía garrapiñadas, turrones y mantecol; todo fue comprado con dinero del grupo de judo y los panes fueron donados por nuestro entrevistado y el profesor Nicolás Parasécoli.

Por otro lado, Villarruel anticipó que se realizará “una gran movida” en El Manzano el próximo 7 de enero, ya que allí llegarán, de la mano de “este grupo  muy importante de padres y profes que se mueven mucho”,  los Reyes Magos.  Con 60 juguetes donados por el concejal José Barro, un papá que donó un pelotero, 2 metegoles y la actuación de Chichi –banda oriunda de San Rafael que viene en forma gratuita- se van a embarcar en esta noble tarea.

“Hemos recibido cartitas, hay que ver lo que piden los chicos, no hay grandes pretensiones, son muy humildes”, comentó Villarruel.  También agregó que, quien pueda y esté interesado, puede realizar donaciones para llevar a esta zona de ropa y golosinas, comunicándose con él a través de los diferentes medios o acercándose a su lugar de trabajo.

“Colaborar y tratar de que esto salga adelante, esto le hace muy bien no solo a los niños que tratamos de ayudar sino a los nuestros,  para que vean que hay otras realidades, ese es el mensaje, el hecho que no todas las cosas son malas, hay mucha gente buena y con ganas que las cosas salgan bien.  Lo bueno de esto es darlo a conocer porque estas cosas contagian a los demás”, finalizó el profesor de judo.